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Imagina que vives cada día con dolor. Ahora imagina querer ser madre y no poder. Intenta imaginar también que padeces una enfermedad crónica. Una de cada diez mujeres no lo imagina porque padece endometriosis.

Según una revisión de las últimas investigaciones llevadas a cabo (Quintero y cols., 2017), los aspectos psicológicos asociados a la endometriosis y el dolor que provoca, serían los siguientes:

  • Dolor crónico: que provoca una disminución de las actividades cotidianas, desencadenando ansiedad y depresión.
  • Relación de pareja: dolor superficial o profundo, que se produce al intentar mantener relaciones sexuales con penetración, provocando que se reduzca la frecuencia, con impacto en el estado afectivo de la pareja.
  • Fertilidad: problemas a la hora de poder concebir o no conseguirlo de forma natural, provocando frustración, desesperanza y baja autoestima.
  • Somatización: debida a la sensación de falta de control, hipervigilancia, miedo y desesperanza.
  • Baja comprensión médica y social: lo que puede provocar frustración, rabia y sensación de soledad.
  • Afectación negativa de la calidad de vida: en la relación con los demás, la vida laboral, de pareja, bienestar físico y emocional, etc.

Cada uno de estos aspectos influyen de manera negativa en la percepción del dolor, aumentando su intensidad.